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Granizado de Limón en Mambo

Granizado de limón en Mambo

El granizado de limón es un clásico de verano en España: hielo picado, agua, azúcar y limón, servido bien frío. Su rastro está en las granizadas de hielo que se vendían en verbenas y ferias, y hoy sigue siendo el refresco de sobremesa del verano. En el Mambo, el robot se encarga de las tres tareas que a mano cuestan más: picar la piel con el azúcar para sacarle el aroma, disolverlo todo en el agua y triturar el hielo hasta dejarlo como arena mojada.

Ingredientes

  • 2 limones grandes (se usa la piel)
  • 175 g de azúcar
  • 400 ml de agua
  • 350 g de hielo

Preparación paso a paso

  1. Lava y pela los limones. Frota los dos limones bajo el grifo y sécalos: la piel va directa al granizado y cualquier resto de cera se nota en el sabor. Pela en tiras anchas con un pelador, solo la parte amarilla. Lo blanco de debajo amarga y arruina la mezcla, así que repasa cada tira y retira cualquier resto de médula.
  2. Pica el azúcar con la piel. Echa en la jarra los 175 g de azúcar y las tiras de piel de los dos limones. Programa 30 segundos a velocidad 10. El picado afina el azúcar, que así se disuelve antes, y rompe la piel para que suelte los aceites aromáticos. Debe quedar amarillento y con olor a limón; si ves trozos grandes de piel, da unos segundos más.
  3. Añade el agua y disuelve. Incorpora los 400 ml de agua, mejor fría, y repite el programa: 30 segundos a velocidad 10. Ya no se pica nada, se bate con fuerza para que el azúcar aromatizado se disuelva y la mezcla quede algo turbia. Si el azúcar era gruesa, deja reposar un minuto y da otro golpe corto antes de seguir.
  4. Tritura el hielo. Añade los 350 g de hielo y programa 1 minuto a velocidad 10. Con jarra pequeña o cubos gruesos, hazlo en dos tandas: la mitad 30 segundos y después el resto. Buscamos textura de arena mojada, tipo sorbete, no un puré líquido. Escucha el robot: cuando el sonido pasa a un zumbido continuo, el hielo ya está fino.
  5. Al congelador. Pasa la mezcla a un recipiente con tapa y déjala 1 hora en el congelador, el tiempo indicado para que enfríe a fondo. Al cabo de esa hora la superficie estará firme y el centro aún blando, que es justo lo que buscamos. Si se te pasa y queda un bloque, se arregla en el paso siguiente.
  6. Sírvelo con la textura justa. Saca el recipiente, raspa la superficie con un tenedor y remueve de arriba abajo para repartir el frío. Si quedó duro, déjalo unos minutos fuera y vuelve a trabajarlo con el tenedor; también puedes devolverlo a la jarra unos segundos a velocidad 10, pocos, para que no se licúe. Sirve en vasos bien fríos.

Resumen de programaciones — Granizado de limón Mambo

Paso Tiempo Temperatura Potencia Velocidad Accesorio
Picado de la piel con el azúcar 30 s — — Velocidad 10 —
Disolución del azúcar con el agua 30 s — — Velocidad 10 —
Triturado del hielo 1 min — — Velocidad 10 —
Reposo en el congelador 1 h — — — —
Servir — — — — Vasos fríos

Trucos y variaciones

El error más habitual es no retirar bien la parte blanca de la piel: cuesta veinte segundos y marca la diferencia entre un refresco aromático y otro con un amargor de fondo que no se arregla con más azúcar. Mejor limones de piel fina y tirantes, que dan más zumo y menos médula. Y no rebajes el azúcar: esos 175 g son los que dan cuerpo; con menos, el hielo se queda en aguanieve.

Si lo quieres más ácido, añade el zumo de uno de los limones al agua del paso 3 con un golpe extra a velocidad 10 en vez de quitar azúcar. Cambia el limón por lima para un granizado más floral, mezcla los dos, o echa unas hojas de hierbabuena en el picado del azúcar. Un chorrito de vodka o de cava lo convierte en versión de sobremesa para adultos. Cambiando parte del hielo por melón, sandía o fresas congeladas sale un sorbete de fruta.

Cómo conservarla y recalentarla

No es un plato de nevera: en la nevera el hielo se derrite en pocas horas y lo que queda es agua azucarada. Guárdalo solo en el congelador, en un recipiente tapado para que no coja olores ni escarcha, donde aguanta una o dos semanas. Si se apelmaza en bloque, sácalo diez o quince minutos antes y trabájalo con un tenedor, raspando siempre de fuera hacia dentro.

Recalentar no tiene demasiado sentido: el calor lo devuelve a líquido en un momento. Lo que hacemos cuando queda firme es volver a texturizarlo, sacándolo un rato a temperatura ambiente y rompiéndolo con un tenedor, o devolviéndolo a la jarra unos segundos a velocidad 10, siempre vigilando, porque unos segundos de más lo pasan de arena a zumo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se pica primero el azúcar con la piel y no el hielo?

Porque el azúcar hace de rallador: al girar a velocidad 10 junto a la piel, el grano raspa la superficie y arrastra los aceites aromáticos de la piel. Si echáramos todo a la vez, hielo incluido, el hielo enfriaría la jarra, el picado perdería eficacia y el azúcar no se disolvería bien.

¿Y si me ha amargado la mezcla?

Casi siempre es que se ha colado parte blanca de la piel. Si el amargor es leve, añade algo más de azúcar y el zumo de medio limón; si es fuerte y la mezcla aún está líquida, cuélala con un colador fino, desecha la piel picada y empieza de nuevo con azúcar limpia. El frío no tapa el amargor, solo lo disimula un rato.

¿Cuánto aguanta si lo preparo con antelación?

En el congelador, hasta un par de semanas en recipiente tapado. Lo práctico es hacerlo el día antes y texturizarlo justo antes de servir. Si la superficie se seca y forma una capa dura, retírala y remueve el resto.

¿Sirve cualquier hielo?

Sirve cualquiera, pero se comportan distinto. Los cubos de casa, duros y compactos, tardan más y conviene repartirlos en dos tandas; el hielo picado de bolsa se tritura antes, aunque también se derrite antes en el vaso. Evita los trozos muy grandes o irregulares, porque desequilibran la jarra al girar.

¿Te apetece otra receta más? Prueba también la crema pastelera.

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