Las espinacas a la crema son una de esas guarniciones de toda la vida que en casa se han hecho siempre a mano, removiendo la salsa con cuchara de madera y pendientes de que no se cortara. Con la Mambo el proceso cambia: la máquina sofríe el ajo, cocina la verdura hasta que suelta el agua y liga la bechamel sin que tengas que estar pendiente del fuego. El resultado es una crema verde, suave, con el punto justo de nuez moscada.
Es un plato de raíz centroeuropea, emparentado con las épinards à la crème francesas y con la guarnición austriaca clásica, que se asentó en la cocina española como acompañamiento de carnes y pescados al horno. La pareja de espinaca y salsa blanca aprovecha la verdura de temporada y la convierte en un acompañamiento contundente con ingredientes que casi siempre hay en la despensa.
Con el robot, lo que serían tres cocciones en tres cacharros distintos se resuelve en un solo vaso: un sofrito corto de ajo, la evaporación de la verdura a temperatura alta y la bechamel a velocidad 3, que evita que la harina se apelmace. Son unos quince minutos de máquina para cuatro raciones de guarnición.
Ingredientes
- 450 g de espinacas congeladas o 500 g de espinacas frescas
- 1 diente de ajo
- 20 g de aceite de oliva virgen extra
- 300 ml de leche
- 20 g de harina
- 20 g de mantequilla
- 30 g de queso parmesano rallado
- Sal y nuez moscada
Preparación paso a paso
- Prepara la verdura. Si usas espinacas congeladas, déjalas en un colador mientras preparas el resto, para que pierdan el agua del deshielo. Si son frescas, lávalas en agua fría, retira los tallos gruesos y trocéalas con la mano.
- Sofríe el ajo. Coloca el mezclador en el fondo del vaso. Echa los 20 g de aceite y el diente de ajo pelado y picado fino. Programa 2 minutos, 120 ºC, velocidad 1, hasta que el ajo tome color dorado sin quemarse.
- Cocina las espinacas. Incorpora las espinacas sobre el sofrito. Programa 6 minutos, 110 ºC, velocidad 1 y sin el tapón, para que salga el vapor y la verdura pierda el agua en vez de cocerse en ella.
- Añade la salsa. Baja con la espátula los restos de las paredes del vaso. Añade los 300 ml de leche, los 20 g de harina, los 20 g de mantequilla, la sal y una pizca de nuez moscada recién rallada. Remueve con la espátula antes de cerrar, para que la harina no quede pegada al fondo.
- Liga la crema. Programa 6 minutos, 90 ºC, velocidad 3. Esa velocidad impide que se formen grumos y da a la salsa su textura fina de crema ligera.
- Termina con el queso. Destapa, añade los 30 g de parmesano rallado y da 10 segundos a velocidad 2, solo para integrarlo con el calor residual. Prueba y ajusta de sal, porque el queso ya aporta bastante.
- Ajusta el punto y sirve. Si la crema ha quedado clara, remueve un minuto con la espátula, ya que espesa al enfriar; si está espesa, añade un chorrito de leche templada. Deja reposar dos minutos y sirve como guarnición de carne, pescado a la plancha o pasta.
Resumen de programaciones — Espinacas a la crema en Mambo
| Paso | Tiempo | Temperatura | Potencia | Velocidad | Accesorio |
|---|---|---|---|---|---|
| 1. Sofreír el ajo | 2 minutos | 120 ºC | — | Velocidad 1 | Mezclador |
| 2. Cocinar las espinacas | 6 minutos | 110 ºC | — | Velocidad 1 | Mezclador, sin tapón |
| 3. Ligar la crema | 6 minutos | 90 ºC | — | Velocidad 3 | Mezclador |
| 4. Integrar el parmesano | 10 segundos | — | — | Velocidad 2 | Mezclador |
Trucos y variaciones
- Escúrrelas de verdad. El error más habitual con las espinacas congeladas es echarlas al vaso con el agua del deshielo: ese sobrante alarga la cocción y deja la bechamel líquida.
- Nuez moscada recién rallada. La que viene molida en bote pierde aroma. Rallar media nuez en el momento es lo que distingue estas espinacas de una bechamel corriente.
- Versión con bacon o jamón. Dora 60 g de bacon o taquitos de jamón en el sofrito, junto al ajo, y retíralos antes de añadir la leche para incorporarlos al final con el parmesano.
Cómo conservarla y recalentarla
Estas espinacas aguantan en la nevera, en un recipiente hermético, hasta dos días. Deja que se enfríen a temperatura ambiente antes de guardarlas y no las tengas más de una hora fuera: la leche y el queso son ingredientes delicados.
No se recomienda congelarlas, porque la leche se separa al descongelar y la salsa pierde la textura cremosa. Para recalentarlas, hazlo con calor bajo en un cazo o en el vaso del robot, removiendo de vez en cuando; si han espesado en frío, añade un chorrito de leche y recuperan la consistencia ligera. Evita el calor fuerte y los cambios bruscos de temperatura, que cortan la salsa.
Preguntas frecuentes
¿Con qué se sirven las espinacas a la crema?
Como guarnición de carnes a la plancha o al horno, de pescados blancos y de huevos al plato. También van bien sobre arroz blanco o pasta corta, y como relleno de empanadillas y tartas saladas.
¿Puedo usar espinacas frescas en lugar de congeladas?
Sí: unos 500 g, ya limpias y sin los tallos gruesos. Sueltan menos agua que las congeladas, así que la salsa liga igual de bien y con la misma textura.
¿Por qué se me ha cortado la salsa?
Casi siempre es por exceso de agua de las espinacas o por un cambio brusco de temperatura. Escúrrelas bien antes de echarlas al vaso y recalentar siempre con calor suave; si se corta, una cucharada de queso rallado y un minuto removiendo suelen arreglarla.
¿Se pueden preparar con antelación?
Puedes tenerlas hechas unas horas antes y recalentarlas al servir. No las congeles: al descongelar la leche se separa y la textura ya no es la misma que recién hechas.
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