Los garbanzos con espinacas en Mambo son uno de esos platos de cuchara que nunca fallan: humildes, nutritivos y listos en poco más de media hora. El robot de cocina se encarga del sofrito y del cocinado lento, de manera que las espinacas quedan tiernas y el caldo se liga de forma natural, con una textura cremosa y un sabor casero de toda la vida. Es una preparación muy arraigada en la cocina andaluza, una de las combinaciones de legumbre y verdura más clásicas de nuestra gastronomía, tan sencilla como reconfortante. Además es un plato económico, apto para toda la familia y perfecto para dejar hecho de un día para otro, porque recalentado está incluso mejor, cuando los sabores se asientan y el guiso gana en intensidad.
Ingredientes
- 400 g de garbanzos cocidos (escurridos y enjuagados)
- 200 g de espinacas frescas
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 tomate maduro
- 1 cucharadita de comino
- Aceite de oliva
- Sal y pimentón dulce
- Agua o caldo suave (la necesaria, alrededor de 100 ml)
Preparación paso a paso
- Prepara los ingredientes: escurre y enjuaga bien los garbanzos bajo el grifo para retirar el almidón del líquido de conserva. Lava las espinacas frescas y déjalas escurrir en un colador. Pela la cebolla, córtala en cuartos y pela también los dientes de ajo. Ralla el tomate maduro y resérvalo aparte.
- Pica la base aromática: introduce la cebolla y los ajos en el vaso y pica programando 5 segundos, velocidad 5. Con la espátula, baja los restos que hayan quedado adheridos a las paredes hacia el fondo del vaso para que se sofrían de manera uniforme.
- Sofríe: añade tres cucharadas de aceite de oliva y programa 5 minutos, 120 °C, velocidad 1. La verdura debe quedar transparente y ligeramente dorada, sin tostarse demasiado, porque ese fondo es el que dará profundidad de sabor al guiso entero.
- Añade el tomate y el pimentón: incorpora el tomate rallado y la cucharadita de pimentón dulce al vaso. Programa 4 minutos, 120 °C, velocidad 1. Deja que el tomate pierda su agua y que el pimentón se sofría unos segundos sin llegar a amargar; es el momento clave para conseguir un fondo bien sabroso.
- Incorpora garbanzos, espinacas y comino: añade los garbanzos escurridos y enjuagados, las espinacas frescas lavadas, la cucharadita de comino y una pizca de sal. Vierte también el agua o caldo suave y remueve primero con la espátula antes de cerrar la tapa.
- Cocina el guiso: programa 12 minutos, 100 °C, velocidad cuchara con giro inverso. A mitad de cocción, comprueba el nivel de líquido: si notas el fondo seco, añade un par de cucharadas más de agua por la boca de la tapa y continúa la programación.
- Rectifica y sirve: al terminar, prueba el guiso y ajusta de sal. Debe quedar cremoso, con las espinacas totalmente tiernas y los garbanzos envueltos en un fondo ligado. Sirve bien caliente, espolvoreado con un poco de pimentón por encima si te apetece.
Resumen de programaciones — Garbanzos con espinacas en Mambo
| Paso | Tiempo | Temperatura | Potencia | Velocidad | Accesorio |
|---|---|---|---|---|---|
| Picar cebolla y ajo | 5 segundos | — | — | 5 | — |
| Sofreír cebolla y ajo | 5 minutos | 120 °C | — | 1 | — |
| Sofreír tomate y pimentón | 4 minutos | 120 °C | — | 1 | — |
| Cocer garbanzos y espinacas | 12 minutos | 100 °C | — | Cuchara, giro inverso | — |
Trucos y variaciones
Si quieres un guiso aún más completo, añade un huevo cocido troceado por encima al servir: con esa incorporación el plato se convierte en una comida única de mayor cuerpo. Otra opción muy habitual es acompañarlo con unas rebanadas de pan tostado frotadas con ajo, que ayudan a aprovechar hasta la última gota del fondo.
Para un perfil más andaluz, añade a mitad de cocción una hoja de laurel y, si te gusta el picor suave, una pizca de pimentón picante junto con el dulce. Si lo prefieres con más caldo, aumenta el agua al incorporar las espinacas; si lo quieres más espeso, prolonga la última cocción dos o tres minutos con la misma programación para que el líquido reduzca. También funciona muy bien sustituir la mitad de las espinacas por acelgas frescas troceadas, o completar el plato con unos taquitos de jamón serrano dorados aparte para dar un contraste salado, ideal si hay comensales no vegetarianos en la mesa.
Cómo conservarla y recalentarla
Una vez frío el guiso, guarda las porciones en un recipiente hermético en la nevera y consúmelas en un plazo de tres o cuatro días, porque la espinaca es una verdura delicada que pierde textura con los días. Si quieres tener raciones listas con antelación, es preferible congelar los garbanzos sin las espinacas y cocinar la verdura fresca en el momento de recalentar.
Para recalentar, pon las raciones en un cazo a fuego suave con una cucharada de agua, removiendo de vez en cuando, o utilízalas en el microondas a potencia media en tramos de un minuto, removiendo entre uno y otro. También puedes hacerlo en la propia Mambo: 5 minutos a 90 °C en velocidad cuchara con giro inverso, suficiente para que el guiso recupere temperatura sin que la espinaca sobrecocine. Si al recalentar notas el fondo muy espeso, añade un chorrito de agua y remueve para devolverle la textura cremosa original.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar espinacas congeladas en lugar de frescas?
Sí. Añádelas directamente congeladas sin descongelar, junto con los garbanzos, y mantén la misma programación de 12 minutos a 100 °C en velocidad cuchara con giro inverso. Ten en cuenta que sueltan más agua durante la cocción, así que reduce el líquido inicial a la mitad y, si al terminar el guiso queda demasiado caldoso, dale dos o tres minutos más a la misma temperatura para que reduzca.
¿Sirven garbanzos de bote o tienen que ser cocidos en casa?
Los garbanzos de bote son la opción más práctica y funcionan de maravilla: escúrrelos y enjuágalos bien antes de incorporarlos para retirar el almidón y el exceso de sal del líquido de conserva. Si tienes garbanzos cocidos en casa, también valen perfectamente e incluso aportan un fondo más sabroso; usa el mismo peso indicado, 400 g ya escurridos.
¿Cómo consigo que el plato quede más espeso?
Si al terminar lo prefieres con más cuerpo, prolonga la cocción dos o tres minutos a 100 °C en velocidad cuchara con giro inverso para que el líquido reduzca, o usa una cuchara para machacar ligeramente una pequeña parte de los garbanzos dentro del guiso: el almidón que sueltan ayuda a ligar el fondo de forma natural, sin necesidad de harinas ni espesantes.
¿Es apto el plato para vegetarianos y veganos?
La receta base es totalmente vegetariana y, en su preparación original, también apta para veganos, ya que no lleva huevo, ni lácteos, ni derivados cárnicos. Si en tu casa come gente que sí consume proteína animal, puedes añadir el huevo cocido troceado solo en el plato de quien lo desee, sin alterar la cocción del resto del guiso.
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