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Salsa de tomate casera

Salsa de tomate casera

La salsa de tomate casera es la base de media cocina italiana y de buena parte de la española. Se prepara con tomate, cebolla y ajo, y sirve lo mismo para vestir un plato de pasta que para dar fondo a una pizza, un guiso de carne o unas albóndigas. Con el robot el sofrito no se agarra ni salpica y el triturado sale homogéneo, sin pasapurés ni colador de por medio. Sale bastante más económica que cualquier tarro del supermercado y admite ajustes al gusto: más dulce, más picante o más espesa según el plato al que vaya destinada.

Ingredientes

  • 1 kg de tomates maduros (de pera o de rama), lavados
  • 1 cebolla, unos 150 g
  • 2 dientes de ajo, unos 12 g
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de sal, unos 5 g
  • 1 cucharadita de azúcar, unos 4 g
  • 8 o 10 hojas de albahaca fresca
  • Pimienta negra recién molida, al gusto

Preparación paso a paso

  1. Pela los ajos, retira el germen central si lo tienen y córtalos en trozos gruesos. Pela la cebolla y pártela en cuartos. Echa ambos en el vaso junto con el aceite de oliva.
  2. Programa 4 minutos, 120 °C, velocidad 1 para que la cebolla y el ajo se pochen y suelten su aroma. Al terminar, comprueba que la cebolla esté transparente y blanda; si el tomate es muy acuoso, puedes alargar el sofrito medio minuto más a la misma temperatura.
  3. Mientras tanto, quita el pedúnculo a los tomates y córtalos en cuartos. Si la piel te resulta dura, escáldalos un minuto en agua hirviendo y pélalos antes de añadirlos.
  4. Incorpora los tomates al vaso sobre el sofrito. Coloca el cestillo sobre la tapa en lugar del cubilete para que la salsa reduzca sin salpicar la cocina. Programa 30 minutos, 100 °C, velocidad 2.
  5. Aparta el cestillo y tritura a velocidad 5 hasta que la salsa quede fina y sin grumos. Si la prefieres con textura rústica, tritura menos tiempo y deja trozos visibles de tomate.
  6. Añade la sal, el azúcar, la albahaca troceada a mano y una pizca de pimienta. Remueve con la espátula y prueba: corrige de sal o de azúcar según el punto de acidez del tomate que hayas usado.

Resumen de programaciones — Salsa de tomate casera

Paso Tiempo Temperatura Potencia Velocidad Accesorio
Pochar cebolla y ajo 4 min 120 °C — 1 —
Cocer los tomates 30 min 100 °C — 2 Cestillo sobre la tapa
Triturar — — — 5 —

Trucos y variaciones

El sabor de la salsa depende casi por completo del tomate. En invierno, cuando el tomate fresco llega soso, mezcla 500 g de tomate natural con 500 g de tomate triturado en conserva y el resultado gana cuerpo y color. En verano, un kilo de tomate de rama maduro basta y sobra.

Si quieres una salsa más densa, retira la tapa al final de la cocción y deja que evapore unos minutos con el cestillo puesto. Para una versión con más fondo, añade media zanahoria rallada junto a la cebolla: endulza de forma natural y permite reducir el azúcar.

Sobre las variaciones, el abanico es amplio. Con una guindilla y una cucharadita de pimentón dulce sale una salsa picante ideal para untar. Añadiendo 100 g de nata al triturar se convierte en una salsa rosada para pasta. Si incorporas 200 g de carne picada ya sofrita antes de los tomates, tendrás una boloñesa de base. Y con aceitunas, alcaparras y un chorrito de vinagre queda una salsa puttanesca en toda regla.

Otra ventaja del robot es la repetición: los mismos tiempos dan siempre el mismo resultado, así que en cuanto ajustes la receta al tomate de tu mercado, puedes repetirla sin pensar. Anota en el tarro si has subido el azúcar o alargado la cocción y tendrás tu versión propia documentada.

Cómo conservarla y recalentarla

Deja que la salsa temple antes de guardarla. En un tarro de cristal limpio y bien cerrado aguanta hasta cuatro días en la nevera; si lo esterilizas y lo cubres con una capa fina de aceite, se mantiene bastante más tiempo. En el congelador, repartida en porciones individuales o en bolsas planas, dura tres meses sin perder propiedades. Etiqueta cada envase con la fecha y con el tipo de salsa, porque a la vista todas se parecen y luego no hay quien las distinga.

Para recalentarla, pasa la porción a un cazo a fuego medio y remueve de vez en cuando; si ha espesado demasiado, añade un par de cucharadas de agua. En el robot, calienta 5 minutos a 90 °C y velocidad 1. Si la descongelas en la nevera durante la noche, el resultado es mejor que si la calientas directamente desde el congelador.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer esta salsa con tomate en conserva?

Sí. Sustituye el kilo de tomate fresco por un kilo de tomate triturado o entero en conserva, escurrido del líquido. Baja la cocción a unos 20 minutos, porque la conserva ya viene cocida y solo necesita concentrarse.

¿Por qué me queda ácida la salsa?

La acidez depende del tomate. La cucharadita de azúcar la equilibra, pero también ayuda cocinar un poco más para que el tomate se concentre dulce. Si el tomate es de variedad muy ácida, sube el azúcar a dos cucharaditas.

¿Cuánto tiempo dura en la nevera?

Unos cuatro días en un tarro cerrado. Pasado ese plazo, aunque no huela mal, conviene congelarla o darle un nuevo hervido de cinco minutos antes de consumirla.

¿Sirve para pizza y para pasta?

Sirve para las dos cosas, aunque con matices. Para pizza conviene una salsa más espesa y con menos albahaca, casi sin triturar. Para pasta, la textura fina de esta receta es la adecuada.

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